
Dedicatoria
Pop Decó
La exposición internacional de los 80, Lp
Nuevos Medios, 1986
MP3: http://www.megaupload.com/?d=N93LXFR3
La cabeza va a estallar, a punto de esparcirse, diseminarse, entre el vasto alrededor; partículas propulsadas por una fuerza interior que no hace más que consumirme, ya que, lentamente, escarba la materia que sostiene los pilares sobre los que se asienta parte de mi dualidad aristotélica acerca del cuerpo y el alma.
La tela entretejida de sentimientos mantiene una unión, que aparentemente no es tal, víctima de las estabilizadoras fuerzas de van der Waals. Empezaré a reaccionar llegado el momento de la ruptura, mientras, espero consumirme poco a poco, sintiendo como las briznas de paja vuelan meciéndose según la cadencia de alguien que esta tan por encima de ellas como de mí. Sombras sin rastro, huellas inmateriales, curvas tomadas en flirteo con la cinética sobredimensionada, el tránsito hacia el camino sin retorno.
Entre tanto, las nubes, cobijo eterno dispuesto a modo de plañidera, sopesan el devenir del arte; ellas también. Curadores, galeristas, aficionados, anodinos visitantes, críticos subversivos, crueles e infames carroñeros constructores de prejuicios; suerte que de entre la maleza siempre crece alguna flor de frágil tallo, livianas acuarelas entre el forraje mundano del óleo sobre tabla.
La exposición ha sido un éxito, hecho verdaderamente cuestionable, según se extrae de la cifra de visitantes. Así se sustenta parte de la crítica, para ella mi más deshonesta dedicatoria, sobre objetivas subjetivizaciones en torno a la masa, parte de esa argamasa sobre la que fragua el negocio que me mantiene a flote, y del que cada vez más se alejan mis planteamientos para abrazar una mercantilización que no es sino otra prueba acerca de los valores que imperan en el giro hacia el infierno de la cotidianeidad.
Pop Decó
La exposición internacional de los 80, Lp
Nuevos Medios, 1986
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La cabeza va a estallar, a punto de esparcirse, diseminarse, entre el vasto alrededor; partículas propulsadas por una fuerza interior que no hace más que consumirme, ya que, lentamente, escarba la materia que sostiene los pilares sobre los que se asienta parte de mi dualidad aristotélica acerca del cuerpo y el alma.
La tela entretejida de sentimientos mantiene una unión, que aparentemente no es tal, víctima de las estabilizadoras fuerzas de van der Waals. Empezaré a reaccionar llegado el momento de la ruptura, mientras, espero consumirme poco a poco, sintiendo como las briznas de paja vuelan meciéndose según la cadencia de alguien que esta tan por encima de ellas como de mí. Sombras sin rastro, huellas inmateriales, curvas tomadas en flirteo con la cinética sobredimensionada, el tránsito hacia el camino sin retorno.
Entre tanto, las nubes, cobijo eterno dispuesto a modo de plañidera, sopesan el devenir del arte; ellas también. Curadores, galeristas, aficionados, anodinos visitantes, críticos subversivos, crueles e infames carroñeros constructores de prejuicios; suerte que de entre la maleza siempre crece alguna flor de frágil tallo, livianas acuarelas entre el forraje mundano del óleo sobre tabla.
La exposición ha sido un éxito, hecho verdaderamente cuestionable, según se extrae de la cifra de visitantes. Así se sustenta parte de la crítica, para ella mi más deshonesta dedicatoria, sobre objetivas subjetivizaciones en torno a la masa, parte de esa argamasa sobre la que fragua el negocio que me mantiene a flote, y del que cada vez más se alejan mis planteamientos para abrazar una mercantilización que no es sino otra prueba acerca de los valores que imperan en el giro hacia el infierno de la cotidianeidad.
