A veces el campo
Danza Invisible
Maratón, Mini-Lp
Ariola, 1985
MP3: http://www.megaupload.com/?d=URWEWV6A
Como experiencia iniciática o fuente de inspiración, desde los albores de mi vida el viaje ha estado presente. Y como fruto, la realidad de mi persona, materia corpórea seducida por el misterioso influjo de la gravedad lunar. Su luz, iridiscentemente mate bajo el manto estelar, me instruye en los pasos correctos a dar por el estrecho sendero que imagino para llegar al mar, meta final de todo cauce fluvial.
Cual ideograma pictórico propio de Gottlieb, los cuadernos de luz secuestrados al impasible paso del tiempo se almacenan en la retina de mi memoria visual con el fin de acompañarme por los sueños en que transite. Ora despierto, ora dormido, la vigilia aúna las vivencias de mi experiencia sensorial. Bambú, algarrobos, higueras, cactus… la pérgola me protege del inmisericorde azote solar. Rodeado de naturaleza quizá sea más fácil buscar la razón por la que volver a crear, recuperar el pulso perdido tras unas fatídicas noches en el hospital, reuniones con alcohólicos anónimos, préstamos a la vida vía nasal, amargos largos tragos con sabor a derrota; tras la tormenta, tempestad, el tenue transcurrir del tiempo sin más. Brisa a cámara lenta, susurros de calor reverberante, la percepción de la décima de segundo, unos labios que se acercan y el filón de la enésima cortina rasgada. Quietud y paroxismo en blanco y negro, variaciones desde un punto de vista distinto; ácidos, bases y piletas químicas, luz roja permanente, gelatina de plata; un bañista desde un trampolín se lanza y la contorsión captada por Siskind se aproxima a mi alma.
Cual ideograma pictórico propio de Gottlieb, los cuadernos de luz secuestrados al impasible paso del tiempo se almacenan en la retina de mi memoria visual con el fin de acompañarme por los sueños en que transite. Ora despierto, ora dormido, la vigilia aúna las vivencias de mi experiencia sensorial. Bambú, algarrobos, higueras, cactus… la pérgola me protege del inmisericorde azote solar. Rodeado de naturaleza quizá sea más fácil buscar la razón por la que volver a crear, recuperar el pulso perdido tras unas fatídicas noches en el hospital, reuniones con alcohólicos anónimos, préstamos a la vida vía nasal, amargos largos tragos con sabor a derrota; tras la tormenta, tempestad, el tenue transcurrir del tiempo sin más. Brisa a cámara lenta, susurros de calor reverberante, la percepción de la décima de segundo, unos labios que se acercan y el filón de la enésima cortina rasgada. Quietud y paroxismo en blanco y negro, variaciones desde un punto de vista distinto; ácidos, bases y piletas químicas, luz roja permanente, gelatina de plata; un bañista desde un trampolín se lanza y la contorsión captada por Siskind se aproxima a mi alma.
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