
James Brown is dead (out takes)
L.A. Style
James Brown is dead (remix), 12”
ZYX, 1990
MP3: http://www.megaupload.com/?d=C864KJ3W
Las segundas residencias se muestran, las más de las veces, desprovistas de los elementos necesarios para crear un clima interior acorde a los sentimientos que uno más valora, añora o ensalza. La mía, en Conney Island, distando mucho de ser perfecta, cumple con los principios básicos de habitabilidad, confort y personalidad. Lejos del mimbre de los muebles de segunda mano, del estridente escai del sofá, de la teñida cubertería de alpaca, de los estampados del hule, los juegos de vasos rayados y ventanas sin cortinasm siento las desnudas paredes reflejar mis sentimientos, devolverme todo lo que suspiro y deseo. Sin barroquismos ni reduccionismo zen, los muros medianeros anclan al habitáculo la esencia de lo que me permite vivir.
El balcón, orientado al oeste para ver como el sol hunde su cuerpo celeste sobre el manto de agua salina, me regala lo que es una edénica vista. La playa y su arena de finas conchas trituradas, galleta picada presta a rebozar los tersos cuerpos que pueblan este inmejorable emplazamiento.
El campo, otro refugio interior, sedujo a Agnes Martin de un modo lineal, geométrica disposición de paralelas auscultando el movimiento de las copas arbóreas; la extraña conjunción de tierra y mar, elementos dos ellos, me incitan a que retome la práctica de la representación pictórica plana con el fin de devolver a la Tierra todo lo que ella me ha dado.
Salgo del balcón y enciendo el receptor superheterodino; muevo el dial y detengo la sintonía en un punto donde el padrino del Soul despliega su genuino talento vocal. Las gaviotas vuelan bajo aproximándose a la bahía; el eco del ulular de unas sirenas, y vaticino que ya nada volverá a ser lo mismo.
El balcón, orientado al oeste para ver como el sol hunde su cuerpo celeste sobre el manto de agua salina, me regala lo que es una edénica vista. La playa y su arena de finas conchas trituradas, galleta picada presta a rebozar los tersos cuerpos que pueblan este inmejorable emplazamiento.
El campo, otro refugio interior, sedujo a Agnes Martin de un modo lineal, geométrica disposición de paralelas auscultando el movimiento de las copas arbóreas; la extraña conjunción de tierra y mar, elementos dos ellos, me incitan a que retome la práctica de la representación pictórica plana con el fin de devolver a la Tierra todo lo que ella me ha dado.
Salgo del balcón y enciendo el receptor superheterodino; muevo el dial y detengo la sintonía en un punto donde el padrino del Soul despliega su genuino talento vocal. Las gaviotas vuelan bajo aproximándose a la bahía; el eco del ulular de unas sirenas, y vaticino que ya nada volverá a ser lo mismo.
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