3 de diciembre


Atomic Lullaby

The Blow Monkeys
Limping for a generation, Lp
RCA, 1984
MP3:
http://www.megaupload.com/?d=JZWS5GWT

La verdad sea dicha, el tiempo parece haberse detenido en este remanso que es la casa del rabino Ioel; estancias oscuras, silenciosas, muebles en perpetua quietud, paz en una sola palabra, la de Dios. Y allí, ante mí, sus hijos, Maia e Iosef, ambos de rasgos pristinamente judíos. Y entre todos ellos, y su madre que en la cocina termina de sacar los platos preparados en el día de ayer, yo, preguntándome cual será la razón por la que me habrán invitado si saben, incluso mejor que el que les cuenta esto, que soy poco o nada practicante, y menos creyente. El rumor del batido de alas de una mariposa en las puertas de la morada de Ioel activa el neurocircuito que suscita la reacción en cadena que permite decodificar el mensaje que Ioel me había querido enviar, y yo torpemente no había sabido comprender.
¿Te gustan las burrekas? –pregunta Ioel.
Nada en el mundo podría satisfacerme más que unos buenos pastelillos rellenos de papa y espinaca. De veras, muy agradecido por su invitación.
–me apresuro a responder todo seguido de carrerilla–. Hace ya tiempo que no puedo degustar la auténtica comida preparada al calor del hogar. Ya sabe, mi trabajo, saltando de país en país libando lo más típico y popular de cada uno de ellos. A veces siento poseer alas, pero cuando fijo la vista a mi alrededor compruebo que, milagros a parte, mis anheladas extremidades no son más que parte del fuselaje del avión que me transporta, en clase turista, hacia otro lugar del interminable globo terráqueo presto a destapar el tarro de las esencias del arte puro en manos del más genuino ser impuro que pueda existir en la faz de la tierra.
El tiempo, como dije, parece detenerse, consumirse en las estancias de la casa del rabino. Su mujer semeja tardar una eternidad, lo mismo que su profeta, en llegar al salón con la comida preparada durante la víspera del shabbath. Hoy no tienen más visitas que un servidor, que ya es suficiente, y más si les digo que no he pegado bocado desde los canapés de ayer noche en la inauguración de la exposición de mi buena amiga Agnes Martín.
Ah!, ahí entra Evelyn con las fuentes repletas mostradas cual triunfo. Y el olor, oh!, se clava en el alma, incita al amor. ¡Qué especia!, ¡cuál será la que llevan los varenikes! La cabeza parece desconectar del mundo terrenal cuando crujen, crepitan, los pasteles al iniciar el camino a mi estómago.

...

No hay comentarios: