27 de enero



Orion (instrumental)

Metallica
Master of puppets, LP
Elektra, WEA, 1986
MP3:
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Tras unas jornadas de extraña tranquilidad, recobro la fugacidad del tiempo tras dejar atrás la llanura del Anteinfierno, vastas y opacas hectáreas de premonitorio pasto de lo venidero. El traje metálico que por coraza porto me aísla del frío, de la gélida sensación térmica de la soledad en mitad de la planicie. También me libera del dolor de mis pies, protegiéndome por ello del pedregal ensañado a la tierra. Entonces todo mi cuerpo se halla a cubierto, excepto mi frágil mente y esas rendijas que en la base de los pies llevo por respiraderos y sumideros, por las que se cuelan corrientes de aire fresco que ventilan el interior refugio de este mi cuerpo. Un acceso para las fauces del incoloro líquido que por efecto óptico en azul se transforma; el agua del trasvasado mar, frontera natural divisoria del Infierno y Anteinfierno: el Aqueronte. Días vagando en espera de verle la cara, y en frente mío lo tengo, río en donde abrevan los renegados, olvidados, los mártires en vida; lugar donde terminan de errar las almas en pena. El Aqueronte, savia nueva del horror. Zonas oscuras cobijan las ánimas perdidas en su seno, remanso de errores trágicos. Golpes de sangre fresca asomando en la superficie, ocaso de una vía muerta, principio y fin de un estado futuro. Ancho y hermoso, inmenso en su derecho a la vida, muestra su personalidad forjada con el paso de años y vidas usurpadas. Desafío al caminante, al peregrino en su camino a los círculos concéntricos de la locura, el Infierno; héroe de leyenda en el transcurso de una obligada e infeliz preparatoria al Anteinfierno. Las rendijas de mi coraza absorberán la mansa mancha azulada. ¿Cobijará mi cuerpo parte de la vida de otros seres que siguieron el mismo itinerario que establezco? Quizá el destino me arroje a su lado; quizá me acoja con sus brazos abiertos; quizá no haya mañana donde pueda contemplar al visitante que acecha el río de la vida.
La coraza es una falsa compañera, metal compungido corrompido de óxido materno. Es natural que me descomponga un poco más al lado suyo, que envejezcamos un poco más a la par unidos por el arrullo de las aguas correr en nuestro interior.
El Aqueronte, siguiente mella en el camino, fracción infinitesimal del averno venidero, comienzo del calvario físico y existencial, psíquico y emocional. Lágrimas uniéndose al rió de la vida, y al de la muerte; lágrimas, moléculas, partículas de los retazos abandonados en el vareo del ancho surco excavado en la zona fronteriza, entre el Anteinfierno y el propio Infierno.
Ya pesan las suelas, y entra el agua empapando mi camisa en dolor. Se filtra el líquido de fuerza desglosada en sales radiantes de negativa energía. El origen del descenso comienza con una breve planicie, zona donde descargar el dolor justo antes de abordar el primer círculo del Infierno, ese que asoma implacable con una negrura intimidante.
Al fondo, y sin ni siquiera llevar atravesado el primer tramo, asoma ya la zona mixta de corrupta y malsana melancolía. Todo lo dicho ya se comprobará en su momento, cuando abandone, si lo hago, el transcurso de este cauce malvado, cruce de la muerte justo antes de la salvación, instantes antes de liberarse del pecado original. Pero será justo cuando salga, imposible indemne del arroyo del mal, el Aqueronte, cuando afronte la última etapa en este mi viaje iniciático con la muerte, el Infierno.

21 de enero



Nos cambiaron por pistolas

713avo amor
A veces el dolor, Lp
Experience Records, 1993
MP3:
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Y al despertar vi mi cuerpo hundido en un charco de sangre gigante, un manto rojizo en el cual me hundía. De repente me vinieron a la mente todos los momentos vividos, desde mi nacimiento hasta mi defunción, todos en un transcurrir acelerado dispuesto en tramas endiabladamente ordenadas. Todas ellas trataban de convencerme de un estado futuro mental pasado en la realidad. La velocidad que tomaban no hacía sino que confundirme cada vez más. Descontando los segundos hasta el instante final pude comprender que lo que veía no era más que un estado que supuestamente debía alcanzar, si no lo había hecho ya en la realidad. ¿Y cómo discernir ésta de lo imaginario?, ¿cómo diferenciar lo cierto de lo falso?, ¿lo pasado de lo futuro? La respuesta parecía de antemano complicada, pero en definitiva resultaba necesaria. Mientras, imágenes a fogonazos transitan paralelas a las aceras de la cordura. Entonces empiezo a ejecutar mi propio resumen vital; el mío propio, no el impuesto por la sinrazón de la velocidad mental. Es entonces cuando en una enumeración imperfecta recobro estratos de dolor humano, recupero capas de sentimientos olvidados, aplico la memoria al sumatorio del dolor, entiendo que el hecho de existir supone la aceptación de la cárcel del dolor, y que la falsa ilusión de vivir era sólo eso, ilusión. Interpreto los códigos según mi modo de entender la vida, separando lo útil de lo superfluo, desbancando éste a lo productivo realizado hasta la fecha. La montaña de sufrimiento descaradamente oculta a la de la felicidad... entonces recupero la visión del alma ascendiendo por el camino de las ideas en busca del paraíso perdido; y es hacia allí adonde convergen los latidos que emanan de la sangre sobre la que me hundo. Entonces empiezo a comprender que soy yo el que contempla mi muerte, el que se hunde en mi rojizo líquido vital; es mi cuerpo el que se desvanece mientras lo que albergo en mi interior lucha por no perderse en el remanso de este dolor densamente líquido. Es el camino recorrido hasta dar conmigo mismo; y sólo desde la distancia, cuando me veo desaparecer, entiendo mi lógica existencia, mi natural aportación a este que era hasta entonces mi mundo; entonces se revelan en mi mente negativos en forma de pinturas de tonos rojizos donde toman forma instantes del pasado que se revelan como mi único legado.

14 de enero de 2008



She watch channel zero

Public Enemy
It takes a nation of millions to hold us back

Def Jam Records, LP, 1988
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Sólo los más duros sobreviven en este barrio donde la luz amanece cada día a la hora en que el alumbrado público ejerce su función de iluminar los recovecos que la sociedad ha sepultado para mitigar su cómoda existencia. Rabia y desilusión metidas en rimas, paredes, muros de palabras envenenadas que sirven para arengar y exorcizar, y de paso excoriar, al demonio que incluso los bien pensantes llevan dentro; porque no hay existencia llevadera, no hay placebos para la mentira de la realidad. Bienvenido al estadio del terror, pasajes envueltos en falsa e hiriente ambrosia de marginalidad afroamericana. No creas en el éxito repentino, en la mordaza del hueco libre; no creas en nada, sólo en lo que dices, en tu fuerza, en ti mismo; no estás ciego, estás ahí, sientes el poder de la raza negra, la opresión blanca; olvídate de todo, sal a la calle a gritar; agarra a tu hijo y empújale al playground, al deporte donde prima la supremacía racial: la negra. El universo da vueltas y nos ha dejado de lado, más para algo estamos aquí, para hacernos oír.¡No te detengas!, ven y trae tu ruido, haz sonar la sirena de alarma, ¡que la oigan los blancos en sus despachos de acristaladas paredes!
No digas que no te hemos avisado, la calle es nuestra, el barrio nos pertenece; cadenas y anillos, cubos revueltos y rimas como dardos. No creas en la falsa palabra del blanco superior, no nos pueden expulsar de nuestro territorio, este es nuestra área, nuestra parcela, aquí somos lo que queremos, lo que sentimos.
No somos terroristas por las palabras que usamos, somos nosotros, los únicos que campan por nuestras calles amparados en una falsa minoría de clase: la del marginado por la piel oscura. No tengas miedo ya que lo olemos y entonces atacamos. Miedo de un planeta negro, esa es la realidad; política y sumisión, dinero y corrupción; ¿dónde quedamos nosotros?
Terminemos con todo y empecemos de nuevo a deshacer el mundo. Estamos perdidos, no podemos repetir los mismos errores, poner en peligro la seguridad del primer mundo, reducirlo todo a pura rebelión sin más; necesitamos crear un Terminator X, un alguien superior, blanco, falaz construcción que no sabemos adonde nos conducirá.
Y mientras, no descuides tu espalda, la calle es salvaje y despiadada, sólo los más duros superviven, es la pura realidad, y tu la contemplas con esos ojos de niño bien cuidado; y nosotros hambrientos por hacernos oír. No esperes más, ven y trae tu maldito ruido.

http://nocreastodoloqueescuchas.blogspot.com/2007/08/public-enemy-it-takes-nation-of.html

6 de enero de 2008



This time of night

New Order
Low life, Lp
Factory Records, 1985
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Qué es lo que le pasa a Bernard Summer cuando relata los sinsabores de la noche obscura; la del partir para crecer; la de las escamas deshojándose de la parcela privada, alcoba sentimental...

La confesión no puede ser más sincera y descorazonadora, ya que, del mismo modo que pronunciara Brian Molko en Without you I’m nothing, siente –le duele– la vida sin el otro, su otro –en la mejor estela de Levinas–. Retazos de momentos vividos en común, experiencias en la parcela de la memoria, encuentros en la tercera fase que ahora no son sino desolación –sin ti mi vida no puede continuar– entre melancólicas notas de piano, azote inmisericorde al abrazo de colchas de transparente sintetizador.

[...] juro encontrar el camino que me guíe para salir, sin más, de este laberinto de pasión inconclusa, ponzoña entre tornillos anclándome a la nada, al eco de los gritos emitidos contra nadie.

29 de diciembre de 2007



Doll-house

Telefilme
Pocket horror symphony, Lp
Elefant Records, 1997
MP3: http://www.megaupload.com/?d=LYXQDUJ0

Si Ibsen levantara cabeza se le vendría el techo encima a golpe ruido y martillazos, saqueos vía sampler y baja tecnología casera empleada con cabeza. Vida artificial en una zona espacial a la que Esquivel había musicado cincuenta años atrás; décadas después la distorsionarían y pervertirían Martin Rev y Alan Vega desde NY para acabar de configurar el imaginario de esa máxima que dice que la unión hace la fuerza: Telefilme.

De entre la ingente cantidad de formaciones surgidas en los primeros noventa en torno al sonido pop-rock independiente, ese que abusaba del inglés de That´s English, que tenía por capital a la ciudad de Gijón como germen incontrolable de proyectos e ideas en torno al legado de las bandas de rock indies británicas y americanas de los años 80 y primeros noventa. Desde la industrial ciudad asturiana, TitoPintado grabaría al frente de Penélope Trip buenos momentos de noise-pop, muestras como Politomanía, Usted morirá en su nave espacial o ¿Quién puede matar a un niño?, sirven de magnífica radiografía a la música de una generación que empieza a ansiar un revival propio de la nostalgia.
A cientos de kilómetros de distancia, David Rodríguez aprovecha sus ratos libres, desde 1995, para grabar ritmos y programaciones que posteriormente enviará por correo a Gijón con ánimo de que el otro miembro, de este curioso y gran proyecto, plasme su voz y demás artefactos sonoros sobre unos esbozos luego canciones. La historia de Beef es clásica, eternos corredores de fondo del rock de vanguardia de este país, no han dejado de grabar grandes discos desde que iniciaran su andadura en 1993, tras pasar de Bach is Dead a Beef, y empezar a grabar en la Fábrica Magnética. Una auténtica banda donde todo lo que suena lo hace de un modo preciso y directo, con un ojo en Sonic Youth y otro en ellos mismos, conocedores de su estilo y estatus.

La historia de Telefilme surge de la gira Noise Pop de 1992, donde Usura y El regalo de Silvia acompañan a los dos grupos. El tiempo y la vocación creativa hacen el resto; Dios los cría y ellos se juntan.
Ruido y distorsión en un proyecto marcado por la electrónica casera y el tecno-pop, la traslación de la ideología punk a este plano sonoro, y la pura experimentación sónica. Doll-house es una de esas piezas que explotan hiriendo de muerte gracias a las punzadas ruidosas ajustadas al patrón de una percusión sampleada. Con el testigo en mano de unos Suicide histéricos y pasados de vuelta, la melodía siempre guía la música de esta pequeña gran banda que nació como entretenimiento y acabó como referente.

Tras una década, Telefilme siguen a día de hoy extintos y quizá no tan recordados como se debiera; desde aquí vamos a intentar entender el por qué de este rescate.

22 de diciembre de 2007



Yearn for change

Paradise Lost
Draconian Times, Lp
Music For Nations, 1995

Supuestamente condenados a vivir eternamente, los moradores de almas se pierden en obscuras diatribas, esas que protegen el misterio de la vida y la muerte. Mitos y cavernas, seres fantasmagóricos envueltos en harapos propios de una elemental sabiduría, la del sentido del avance de los pasos.
Cede el sol ahora que cae y se mece la noche, lugar por el que transitar en busca de una evidencia, una verdad que sirva de asidero, de sendero para alcanzar lo inexplicable. Plomadas de nieve acolchan la tierra virgen; un algo entre las rocas, palimpsesto de tonos perecederos, palpita y emite ruegos en mitad de la crisálida; plegarias de que por fin cambie la dirección de la bestia que, cobijada, lucha por dominar el cuerpo que la soporta.

De repente, la tormenta ha cesado, y algo se mueve fuera. Entreabro la puerta con ese chirriar de los vetustos goznes anclados a unas no menos añejas jambas. Lo que veo es lo que hay, rompientes crestas marinas embisten con toda su energía los acantilados. Un cielo plúmbeo cobija la zona, prados de un gris plomizo coronados por lápidas de eternas luchas internas, aquellas que colocan a algunos al borde del abismo en busca de un camino que no es sino un fino ribazo entre los ambages de la vida. Y no es que surja de dentro, sino de otro, y ya que vida y muerte son lesbianas, empieza a tornarse realidad el vuelo de alguien, que perdido, ha querido trasladarse desde aquí hasta el más allá de los muertos en un viaje sin retorno posible ya.

R.I.P.

15 de diciembre de 2007



Paradise

Megabeat
Megabeat 5, Balada para Jet Harris, Mini-Lp
Megabeat Records, 1991
MP3: http://www.megaupload.com/?d=PVRM4P9J

De entre la montaña de grupos y efímeras asociaciones que surgieron en la convulsa Valencia de la bisagra 80-90, sobresale tan por encima de todos la que ha sido, y desgraciadamente será, la mejor banda de tecno-industrial española: Megabeat. Prolíficos hasta la extenuación, en poco más de 3 años dejaron una indeleble huella –casi 20 títulos– de su paso por estilos orientados a la pista de baile feroz e implacable, aquella que se conjuraba en torno a Kraftwerk, Front 242 y Nitzer Ebb. Amparados en una suerte de EBM, Tecno-industrial, New Beat y arsenales de melodías, el grupo señero de lo que vino a conocerse como Bakalao, demostró que la frialdad de las máquinas puede tornarse emotividad lacerante si se aprietan las justas y necesarias teclas.

En torno a discos temáticos que rescataban temas de un pasado reciente –Win Mertens y Struggle for pleasure, End title y Vangelis, Hinter den Bergen y Grauzone, The ballad of Jet Harris y The Apple boutique– elaboraban prensajes limitados de efímera duración que han acabado alcanzando una considerable cotización en el mercado del coleccionismo. La cota de popularidad la hallamos en momentos estelares con mayúsculas del tecno patrio, alardes del calibre de Strange –bajo su alias Interfront– o Es imposible, no puede ser –que tardarían más bien poco en imitar Vengadores desde BCN en el anverso del maxi Y venga! según el título Si que es posible, ya puede ser–. Fieles a la política bajo la que se suscribe esta emisión semanal electrónica –por su naturaleza y no por la raíz de su música–, se ha seleccionado de entre todo el catálogo de Julio, Fran y Gani, dicho así por la multiplicidad de alias bajo las que editaron sus discos, un tema representativo de lo que fue su carrera. Un corte, Paradise, extraído de un lanzamiento de marzo de 1991, el mini-lp Megabeat 5-Balada para Jet Harris. El disco recorre diferentes interpretaciones de un tema originalmente planchado en 1987 en la seminal Creation Records, lugar de paso de unos míticos Jesus&Mary Chain y Primal Scream. Los valencianos recrean el original desde diferentes ángulos, bien bajo una pulcra versión de guitarra sintética, o vía tecno bailable enfundado en el corsé de Angelo Badalamenti según acordes de la serie Twin Peaks –¿Saben ya quién mató a Laura Palmer?–. Amigos de incluir siempre uno o dos temas en la cara B de sus mini-lps, el regalo, no cabe otra palabra, hecho para la ocasión es Paradise, una pieza de breve duración que muestra las líneas maestras imitadas por otros con desigual suerte. Melancolía, mucha, entre oboes y clarinetes, y un piano que mece el ritmo industrial según unos acordes que sustentan lo que es una gema escondida.

Entre la herencia de la música industrial centroeuropea de los ochenta, y los ecos de los padres de Düsseldorf, Megabeat siguen a día de hoy disueltos aunque con algún miembro dando muestras de existencia –Fran Lenaers, mítico Dj de la sala Spook Factory–; quizá no tan recordados como se debiera, desde aquí vamos a intentar entender el por qué de este rescate.

8 de diciembre de 2007




Take seven
Seven kinds of sin

Sad Lovers & Giants
The Mirror test, Lp
Midnight Music Records, 1987

MP3: http://www.megaupload.com/?d=RKA45LE5

La mejor definición de Sad Lovers&Giants es la de genuina banda de culto por antonomasia. Deudores de un sonido de amplia profundidad espiritual, enraizado en colchas ambientales, cierta imaginería gótica y mucha de la producción clásica del pop de los 80, esto es, saxos y teclados, estos británicos formados en 1981, pasan por ser conocidos como los autores de “Things we never did”, tema reproducido miles de veces en la noche valenciana de pasadas décadas. Seven kinds of sin, una pieza promocional de su vuelta al estudio -previa separación-, para la grabación de su tercer disco, Mirror Test, da buena cuenta de lo que es un estilo que los emparenta a coetáneos de alta alcurnia: de mejor suerte –Paddy Mcaloon con Prefab Sprout o Roddy Frame con Aztec Camera–, de suerte esquiva –Paul Buchanan y The Blue Nile o los más tardíos Scape with Romeo–, o simplemente a su mismo nivel –The Silencers o
The Essence–.
En el mismo disco aparece una introducción titulada Take Seven, que sirve de idónea apertura a lo que es, desgraciadamente, uno de los grandes temas olvidados de los últimos lustros.

Todavía en actividad, SLAG siguen en la memoria colectiva de una generación de personas que vieron como era posible la coexistencia de tribus y sonidos en el ocio nocturno, por este hecho extramusical, y por otros que no lo son, resulta necesario recordar a una de la bandas que permitiría germinar a The Snakecorps; pero eso es otra historia.

1 de diciembre de 2007



Gene Clark

Teenage FanClub
Thriteen, Lp
Geffen Records, 1993

MP3: http://www.megaupload.com/?d=GHHNV0X3

Un buen día Dave Navarro (Jane’s Addiction, RHCP) pronunció una frase que puede servir de inmejorable inicio para esta primera tarjeta postal electrónica; "sin poseer una técnica admirable, la forma con la que Robert Smith (The Cure) toca la guitarra le permite extraer un sentimiento comparable al de la voz humana".
El inequívoco sonido de la guitarra de Smith, entre cercenado y melancólico, nostálgico y quedo, asocia la música hacia una evocación irremisiblemente exaltadora. Las notas, sostenidas, alargadas y mantenidas, evocan un espacio por el que adentrarse; un túnel por el que llegar a un descampado emocional donde atruene una creciente línea de guitarra, levemente oxidada gracias a la distorsión, que los de Glasgow Teenage Fanclub demuestran saber controlar gracias a un tema, Gene Clark –homenaje al componente de The Byrds–, de su tercer disco en estudio, un irregular Thirteen que con el tiempo va ganando enteros. Un medio tiempo, perdido entre un tracklist excesivo, que recupera parte de la emoción perdida en la vida en una loa dividida en dos partes de épicas resonancias.

Entre la herencia de la independencia americana de los ochenta y los ecos del pop de los sesenta, Teenage Fanclub siguen a día de hoy vivos pero quizá no tan recordados como se debiera; desde aquí vamos a intentar entender el por qué de este rescate.