
Paradise
Megabeat
Megabeat 5, Balada para Jet Harris, Mini-Lp
Megabeat Records, 1991
Megabeat
Megabeat 5, Balada para Jet Harris, Mini-Lp
Megabeat Records, 1991
MP3: http://www.megaupload.com/?d=PVRM4P9J
De entre la montaña de grupos y efímeras asociaciones que surgieron en la convulsa Valencia de la bisagra 80-90, sobresale tan por encima de todos la que ha sido, y desgraciadamente será, la mejor banda de tecno-industrial española: Megabeat. Prolíficos hasta la extenuación, en poco más de 3 años dejaron una indeleble huella –casi 20 títulos– de su paso por estilos orientados a la pista de baile feroz e implacable, aquella que se conjuraba en torno a Kraftwerk, Front 242 y Nitzer Ebb. Amparados en una suerte de EBM, Tecno-industrial, New Beat y arsenales de melodías, el grupo señero de lo que vino a conocerse como Bakalao, demostró que la frialdad de las máquinas puede tornarse emotividad lacerante si se aprietan las justas y necesarias teclas.
En torno a discos temáticos que rescataban temas de un pasado reciente –Win Mertens y Struggle for pleasure, End title y Vangelis, Hinter den Bergen y Grauzone, The ballad of Jet Harris y The Apple boutique– elaboraban prensajes limitados de efímera duración que han acabado alcanzando una considerable cotización en el mercado del coleccionismo. La cota de popularidad la hallamos en momentos estelares con mayúsculas del tecno patrio, alardes del calibre de Strange –bajo su alias Interfront– o Es imposible, no puede ser –que tardarían más bien poco en imitar Vengadores desde BCN en el anverso del maxi Y venga! según el título Si que es posible, ya puede ser–. Fieles a la política bajo la que se suscribe esta emisión semanal electrónica –por su naturaleza y no por la raíz de su música–, se ha seleccionado de entre todo el catálogo de Julio, Fran y Gani, dicho así por la multiplicidad de alias bajo las que editaron sus discos, un tema representativo de lo que fue su carrera. Un corte, Paradise, extraído de un lanzamiento de marzo de 1991, el mini-lp Megabeat 5-Balada para Jet Harris. El disco recorre diferentes interpretaciones de un tema originalmente planchado en 1987 en la seminal Creation Records, lugar de paso de unos míticos Jesus&Mary Chain y Primal Scream. Los valencianos recrean el original desde diferentes ángulos, bien bajo una pulcra versión de guitarra sintética, o vía tecno bailable enfundado en el corsé de Angelo Badalamenti según acordes de la serie Twin Peaks –¿Saben ya quién mató a Laura Palmer?–. Amigos de incluir siempre uno o dos temas en la cara B de sus mini-lps, el regalo, no cabe otra palabra, hecho para la ocasión es Paradise, una pieza de breve duración que muestra las líneas maestras imitadas por otros con desigual suerte. Melancolía, mucha, entre oboes y clarinetes, y un piano que mece el ritmo industrial según unos acordes que sustentan lo que es una gema escondida.
Entre la herencia de la música industrial centroeuropea de los ochenta, y los ecos de los padres de Düsseldorf, Megabeat siguen a día de hoy disueltos aunque con algún miembro dando muestras de existencia –Fran Lenaers, mítico Dj de la sala Spook Factory–; quizá no tan recordados como se debiera, desde aquí vamos a intentar entender el por qué de este rescate.
De entre la montaña de grupos y efímeras asociaciones que surgieron en la convulsa Valencia de la bisagra 80-90, sobresale tan por encima de todos la que ha sido, y desgraciadamente será, la mejor banda de tecno-industrial española: Megabeat. Prolíficos hasta la extenuación, en poco más de 3 años dejaron una indeleble huella –casi 20 títulos– de su paso por estilos orientados a la pista de baile feroz e implacable, aquella que se conjuraba en torno a Kraftwerk, Front 242 y Nitzer Ebb. Amparados en una suerte de EBM, Tecno-industrial, New Beat y arsenales de melodías, el grupo señero de lo que vino a conocerse como Bakalao, demostró que la frialdad de las máquinas puede tornarse emotividad lacerante si se aprietan las justas y necesarias teclas.
En torno a discos temáticos que rescataban temas de un pasado reciente –Win Mertens y Struggle for pleasure, End title y Vangelis, Hinter den Bergen y Grauzone, The ballad of Jet Harris y The Apple boutique– elaboraban prensajes limitados de efímera duración que han acabado alcanzando una considerable cotización en el mercado del coleccionismo. La cota de popularidad la hallamos en momentos estelares con mayúsculas del tecno patrio, alardes del calibre de Strange –bajo su alias Interfront– o Es imposible, no puede ser –que tardarían más bien poco en imitar Vengadores desde BCN en el anverso del maxi Y venga! según el título Si que es posible, ya puede ser–. Fieles a la política bajo la que se suscribe esta emisión semanal electrónica –por su naturaleza y no por la raíz de su música–, se ha seleccionado de entre todo el catálogo de Julio, Fran y Gani, dicho así por la multiplicidad de alias bajo las que editaron sus discos, un tema representativo de lo que fue su carrera. Un corte, Paradise, extraído de un lanzamiento de marzo de 1991, el mini-lp Megabeat 5-Balada para Jet Harris. El disco recorre diferentes interpretaciones de un tema originalmente planchado en 1987 en la seminal Creation Records, lugar de paso de unos míticos Jesus&Mary Chain y Primal Scream. Los valencianos recrean el original desde diferentes ángulos, bien bajo una pulcra versión de guitarra sintética, o vía tecno bailable enfundado en el corsé de Angelo Badalamenti según acordes de la serie Twin Peaks –¿Saben ya quién mató a Laura Palmer?–. Amigos de incluir siempre uno o dos temas en la cara B de sus mini-lps, el regalo, no cabe otra palabra, hecho para la ocasión es Paradise, una pieza de breve duración que muestra las líneas maestras imitadas por otros con desigual suerte. Melancolía, mucha, entre oboes y clarinetes, y un piano que mece el ritmo industrial según unos acordes que sustentan lo que es una gema escondida.
Entre la herencia de la música industrial centroeuropea de los ochenta, y los ecos de los padres de Düsseldorf, Megabeat siguen a día de hoy disueltos aunque con algún miembro dando muestras de existencia –Fran Lenaers, mítico Dj de la sala Spook Factory–; quizá no tan recordados como se debiera, desde aquí vamos a intentar entender el por qué de este rescate.
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