
Night Moves (Night House Mix)
Rickster
Night Moves, 12”
P1 Records, 1988
ogg: http://www.megaupload.com/?d=95QTBH3M
Conseguí superar el miedo a las alturas, esa sensación que me atenazaba y me anclaba al metro cuadrado sobre el que me erguía.
Eso era antes, ahora soy otro, un yo tal que otro referido indirectamente; aquí estoy, tras el cristal de la doble ventana de esta decimotercera altura. Los rascacielos cada vez son más incómodos, largas esperas en los ascensores; eternos ascensos por las escaleras ante las caídas de tensión; excesivos vecinos con los que establecer ese tedioso e inevitable protocolo de actuación diaria.
La ciudad hierve en un caos de luces iridiscentes que si no fuera por los fármacos tranquilizantes ya habrían desencadenado mi controlada e indeseable epilepsia. Pantallas multicolor, tramas de leds centelleando; coches de un lado para otro derrapando, gente apresurada huyendo para encontrarse horas después en su oasis de efímera ilusión.
Y yo ya con ellos, aquí abajo, sobre la jungla de asfalto; habría que empezar de nuevo y deshacer el mundo, asfaltarlo todo para pintar las rayas a nuestro antojo. ¡Mierda, que esto es Nueva York! Aquí no se puede detener nada, todo debe continuar -que no evolucionar-.
Es de noche y todo vuelve a ser normal; las luces bajas, el sonido de los cláxones cual nana en la cuna de la vida infernal, esta es la realidad del diario transitar bajo el manto oscuro de la obscena corriente que poco a poco en aumento va. El culto dionisiáco promovido por Nietzsche en El nacimiento de la tragedia cobra vida en los clubes en donde sin duda mis huesos esta noche irán a parar. La invitación a lo prohibido, las fiestas de Cherry Groove en Fire Island; la luna acariciando a los habituales desviados que apasionadamente recubren sus cuerpos con el líquido dorado que segregan; esta noche no toca acercarse a la playa, me quedaré en la urbe, la patria de los perdidos en mitad de la suntuosa noche.
Me pierdo por los bares para dar con el enemigo; camino a ciegas durante cientos de minutos intenado recordar la sensación de pérdida propia del abandono; estoy tocado, no lo niego, más deseo poder ahogar todas mis penas en los brazos de un algo que me devuelva a la cordura propia de los humanos. No se de que va toda esta historia nocturna, si de Poe o Thoreau, de la búsqueda o del canibalismo homosexual del house sensual; como dije, estoy perdido, tal vez si me acerco a The Sanctuary pueda sentir los latidos del ritmo bajo el sudor colectivo propio de la fiebre sexual. Lo que más echo de menos es la forma de combinar que tenía Grasso, pero que le vamos a hacer, ya no quedan ni las ruinas del Paradise ni el alma de Levan, ya sólo quedo yo avanzando por las desiertas calles de la gran manzana. Body and Soul, los ases de la pista enferma, las noches eternas y la sensación de dejá vu en este cuerpo herido por una estocada mortal.
Abierto el cielo de par en par, contemplo en el espejo de los váteres cual sintomático es mi estado, rasguños y el labio partido en una lucha sin cuartel contra una banda rival. The Loft, Better Days, recuerdos de tiempos mejores de un pasado demasiado reciente.
De repente lo veo todo claro, este no es mi sitio, mi ciudad, mejor emigrar y viajar para encontrar mi estado, paraje en el cual lograr ser yo cual superhombre mortal. Una nueva raza, un nuevo ser, un algo nuevo que cierre las puertas de un pasado en la gran manzana que no ha sido sino pura pesadilla convertida en perversa realidad. La noche y su atractiva y sedosa piel de mujer fatal; la noche se mueve y yo me mareo de pura envidia, cediendo el líquido de mis tímpanos ante tanto ritmo sinuoso y rematadamente celestial.
En mitad de la noche estrellada un rayo resquebraja mis sueños, no es la capital del mundo occidental el mejor lugar para evolucionar; algo se ha metido a presión bajo la partida cara que cuando amanezca nadie me va a mimar. Chicago, esa es la ciudad, la noche eterna será sin duda mejor que en esta megalópolis que me repudia en un puro ejercicio de invocación criminal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario