20 de Marzo


Marica de Terciopelo

Ramoncín y W.C.?
Ramoncín y W.C.?, Lp
EMI Records, 1978
MP3:http://www.megaupload.com/?d=QEEZ5KHS

Francisco Umbral escribía en la época acerca de José Ramón Martínez, Ramoncín, como un ser barriobajero capaz de arribar al buen puerto social en función de cómo trazara las líneas maestras en torno a una carrera discográfica repleta de notables éxitos. Diario de un Snob 2 compila los artículos publicados por el escritor durante las fechas que vieron nacer, musicalmente, el fenómeno que convulsionaría el año setenta y ocho. La vertiginosa ascensión del globo mediático que el madrileño de la calle Canarias generó, sufrió una caída libre frenada por la buena mano de un personaje que destacaba por una fuerte personalidad, ya que no tenía ganas alguna en ser alguien sino simplemente él. De esto quedaron prendados una banda del Puente de Vallecas, W.C?. cuando, tras publicar un anuncio en Disco Exprés, recibieron la visita de tan singular y clarividente sujeto, futuro cantante de la banda.
La sociedad, a pesar de haber conquistado unas dotes de libertad insospechadas en tan breve lapso de tiempo, no supo aceptar la postura inconformista, reaccionaria y chulesca de un tipo con las ideas muy claras que ya escribía canciones cinco años antes de lograr publicarlas en un disco de debut incendiario que alberga el germen del que surgieron, por ejemplo, La Banda Trapera del Río, Peligro o Decibelios. Con la verdad por delante, la provocación a la que sometió el artista a los medios fue, por momentos, inigualable, y sino véase el lanzamiento de huevos a medios y ejecutivos discográficos llegados a la capital para ver al nuevo fenómeno musical. El rombo en el ojo y los huevos en el cesto propiciaron una de las páginas más sonadas en los ecos de sociedad de la época.
Acerca de la calidad musical de la banda W.C?., la cual en los inicios se hizo llamar Siracusa para pasar al nombre definitivo por voluntad de Ramoncín, tras varios cambios logró establecerse para grabar tan sólo este disco de debut, el cual le propiciaría una visión panorámica del funcionamiento de una industria discográfica plagada de ávidos ejecutivos dispuestos a vender a su madre por un puñado de dinero caliente. De esto, y más, se sirvió el cantante para escribir auténticos himnos como El rey del pollo frito, tema escrito en tercera persona acerca de un ejecutivo de Epic que le cerró a cal y canto las puertas de su fichaje por CBS cuando tenía encima de la mesa un contrato por un millón de pesetas. Con un descaro a imitación de los Sex Pistols británicos, la secuencia a cámara lenta de la anécdota reza: “la más sonada la tuve con Adrian Vogel, capo de Epic, que llegó a pasarme el brazo por el hombro y, asomados a los grandes ventanales de la compañía desde donde se veía una gran parte de la Castellana, me dijo: ‘chaval, tu y yo vamos a hacernos ricos’. Salí del edificio, me monté en el autobús, uno doble que recorría toda la arteria principal de Madrid, y escribí El rey del pollo frito[…]”.
Con la prensa, radios; medios en general, y su propia banda en contra, decidió proyectar lo que sería una carrera en solitario fructífera donde el tono que había impregnado sus inicios descendía para situarse en un nivel apto para el consumo por parte de una sociedad que le vio iniciarse con temas que albergaban la cara más oscura y desoladora de una sociedad donde marginados y renegados, prostitutas y proxenetas, proletarios y olvidados campaban a sus anchas por textos como Barriobajero, Comete una paraguaya, Chuli, Noche de cinco horas, o este Marica de terciopelo que ejemplifica perfectamente el sonido protopunk-rocanrolero bañado en una actitud provocadoramente sincera de un tipo que tuvo que pagar sus excesos de juventud.
PD:La imposibilidad de conseguir la carátula original, se ha añadido un disco de la época, Barriobajero.

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